TRAS SUS PROPIAS HUELLAS: Austerlitz.


Una de las personas que esperaban en la Salle des pas perdus era Austerlitz, un hombre que entonces, en 1967, parecía casi joven, con el pelo rubio y extrañamente rizado, como sólo había visto antes en Sigfrido, el héroe alemán de Los nibelungos de Fritz Lang. Lo mismo que en nuestros últimos encuentros, Austerlitz llevaba pesadas botas de excursionista, una especie de pantalones de faena de algodón descoloridos y una chaqueta de vestir, hecha a medida pero hacía tiempo pasada de moda, y con indiferencia de esos rasgos exteriores se distinguía también de los restantes viajeros en que era el único que no miraba con indiferencia al vacío sino que se ocupaba en tomar notas y hacer dibujos, (…)

Fue el azar lo que me llevó a leer esta novela, lo mismo que cruzó los caminos del narrador de la misma y su protagonista, Austerlitz. Fue la exposición «Las variaciones Sebald»  en el CCCB lo que me descubrieron a este  autor.

Austerlitz fue la última obra que Sebald publicó en vida. Nacido el 18 de mayo de 1944 en Wertach, Alemania,  Winfried Georg Maximilian Sebald, vivió en Suiza y en Inglaterra donde desde 1970 fue profesor en la Universidad East Anglia de Literatura Europea y Escritura creativa.  Su primera novela se publicó cuando contaba con 43 años. Falleció el 14 de diciembre de 2001 en un accidente automovilístico.

El libro narra la vida de Austerlitz, a quien el narrador conoce por casualidad en 1967, en la Estación de Amberes. A partir de ese momento se inicia entre ellos una relación de amistad. Y durante décadas, Jacques Austerlitz, le cuenta su vida, en encuentros esporádicos: como no fue hasta la muerte de la señora Elias y el ingreso en un hospital psiquiátrico del señor Elias, un predicador y su esposa,  cuando descubrió que su auténtico nombre no era Dafydd Elias sino Jacques Austerlitz, y que llegó en 1939, junto otros muchos niños, desde Praga, enviado por sus padres para protegerle de la barbarie que ya se encontraba a las puertas de la ciudad.  A lo largo de estas conversaciones, prácticamente un monólogo del protagonista, Austerlitz va desgranando los descubrimientos que va realizando sobre sus auténticos orígenes. Pesquisas que le llevan a Praga o a París.

Austerlitz es un personaje triste y solitario. Ni siquiera los diferentes descubrimientos que va realizando sobre su vida, el encuentro con Věra, la mujer que le cuidó en su niñez, le saca de ella. Y el deterioro que va sufriendo a lo largo de la novela, tanto mental como físico, recalca esa tristeza, ese terrible sufrimiento.


Realmente tenía la sensación, dijo Austerlitz, de que la sala de espera, en cuyo centro estaba yo deslumbrado, contenía todas las horas de mi pasado, todos mis temores y deseos reprimidos y extinguidos alguna vez, como su el dibujo de rombos negros y blancos de las losas de piedra que tenía a mis pies fuera el tablero para la partida final de mi vida como si se extendiera por toda la planicie del tiempo. Quizá por eso viera también en la semipenumbra de la sala dos personas de mediana edad vestidas al estilo de los años treinta, una mujer con una gabardina ligera y un sombrero ladeado sobre el pelo y, junto a ella, un hombre flaco, que llevaba traje oscuro y alzacuellos. Y no sólo vi al pastor y a su mujer, dijo Austerlitz, sino que vi también al chico que habían venido a buscar.

Con una atmósfera opresiva, de pesadumbre, Sebald huye de sentimentalismos, mostrando los sentimientos de una forma contenida que calan profundamente.  Hace de Austerlitz un personaje desarraigado, trastornado, que se siente extranjero allí donde va.

Otro elemento que destaca en la novela son el uso de fotografías como elementos narrativos, y las descripciones arquitectónicas que realiza –Austerlitz es un estudioso de la historia de la arquitectura, tema que le absorbe–, que nos muestra la psicología y personalidad compleja del personaje obsesionado con la búsqueda del yo.

Una búsqueda del yo que le hace perder al gran amor de su vida –Marie–, un yo que nunca llega a llenarle. Hay gente que no sabe ser feliz, por más que lo intente, Austerlitz es uno de ellos.



0 comentarios:

Publicar un comentario

 

Blogger news

31/08/2015. Nueva entrada en Dios os odia a todos. Diletantismo cultural.
10/08/2015. Nueva entrada en Dios os odia a todos. La invasión de los ultracuerpos.
30/07/2015. Nueva entrada en Dios os odia a todos. Los últimos días del verano.
05/07/2015. Nueva entrada en Dios os odia a todos. Por favor, mátame.
12/06/2015. Nueva entrada en Dios os odia a todos. Escoria laboral.
9/05/2015. Nueva entrada en Dios os odia a todos. La última batalla.
23/05/2015. Nueva Entrada en Dios os odia a todos. ¡A la mierda!
14/05/2015. Nueva Entrada en Dios os odia a todos. Alma errante.
24/04/2015. Nueva entrada en Dios os odia a todos.Caídos en combate.

About

Sobre libros, escritores y literatura.

Entradas populares