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domingo, 21 de junio de 2015

LAS AVENTURAS DE UN VIVIDOR: Soldado de Fortuna, las aventuras de Konrad Stark.

«Al amanecer, en lo que el terreno embarrado se secaba, a lomos de su caballo, el corso pasó revista a las primeras líneas por última vez. Los soldados le dieron una calurosa bienvenida: hacía siglos que no apreciaba tanta adoración por parte de sus tropas; puede que el coñac que había repartido a manos llenas tuviera algo que ver con el asunto. Cuando el terreno estuvo en condiciones, ordenó a la artillería de campo que desencadenara todo su poder destructivo sobre el enemigo. Los cañones batieron la altiplanicie de tal manera que el humo formó una cortina impenetrable.»
La última batalla



Escribir una novela de aventuras ambientada en un periodo histórico  tan complejo, como son las guerras napoleónicas, es una auténtica hazaña. Siempre se corre el peligro de que una parte eclipse a la otra: que los elementos de esa ambientación se pierdan o bien que invadan la historia en detrimento de la narrativa haciéndola espesa y aburrida –como suele pasar cuando el autor es un historiador–. Siempre cabe el recurso, como hacía Dumas, de modificar la historia a su conveniencia, pero éste no es el caso. En Soldado de Fortuna, las aventuras de Konrad Stark, el protagonista queda sumergido en los hechos históricos de forma que, de haber existido, podría estado allí realmente.

Escrita por Alexis Brito Delgado, Soldado de Fortuna, las aventuras de Konrad Stark es más que una novela de aventuras: aventuras, búsqueda de tesoros, aventuras de capa y espada, aventuras navales, de piratas… abarca gran parte del espectro del género de forma magistral.

Siguiendo la estela de Robert E. Howard, el autor nos ofrece una recopilación de relatos que juntos nos muestra diversos episodios de las guerras napoleónicas desde el punto de vista de Konrad Stark, su protagonista.

El autor, Alexis Brito Delgado, no esconde que fue, junto a Patrick O’Brian, una de sus influencias a la hora de crear el personaje y la historia. Nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1980, lleva escribiendo muchos años. Entre sus obras se encuentran Gravity Grave (editorial Palabras de agua) y Soldado de Fortuna: las aventuras de Konrad Stark, publicada en la editorial Dlorean, en la que próximamente se editará “Wolfgang Stark: El peregrino errante” y donde ha participado en varias antologías: ACTION TALES: ANTOLOGIA PULP con el relato El juicio de Dios; y STEAM TALES: Antología Steampunk con el relato El moderno Prometeo. También colabora en la web Qué fue de? en la sección literaria. 

Konrad Stark es un protagonista atípico, lejos de los caballerosos e insípidos personajes que el cine se ha encargado de grabarnos en la memoria y que tan poco realistas resultan. Stark es un personaje amoral, cínico, con un carácter que le causa bastantes problemas, un vividor… en definitiva, un superviviente que hace lo que sea para salir adelante, ya sea como soldado, pirata, salteador de caminos o seduciendo a mujeres adineradas necesitadas de pasión. Pero no nos equivoquemos, Konrad tiene su código moral como vemos en el relato El rescate de los piratas, donde se juega el tipo para salvar a un antiguo camarada o en La hermandad de las espadas, donde debe rescatar a sus compañeros de fatigas, con una terrible sorpresa, en un episodio digno de cualquier aventura clásica. 

«Como una exhalación, Stark corrió hacia los guardias con el estoque preparado, seguido de cerca por su compañero. Los guardias, al no esperar aquel ataque, tardaron lo indecible en reaccionar. El hombretón abrió la boca para dar la alarma mientras buscaba, desesperadamente, el acero que llevaba en la cintura. La espada de Stark trazó un arco y le abrió la cabeza hasta la mandíbula; el chasquido de los huesos rotos hubiera asustado a cualquiera. El segundo centinela tampoco tuvo la oportunidad de reaccionar: la culata del pistolón se estalló sobre su cráneo y lo obligó a desvanecerse escupiendo un pedazo de lengua; la fuerza del impacto había hecho rechinar sus dientes. Ignorando a los individuos que habían vencido, se dirigieron al calabozo: la suerte parecía estar de parte de ambos hombres.  »
El rescate de los piratas

Su primera aparición, como no puede ser de otra forma, es un lío de faldas. En Deuda de Sangre, los caprichos de una dama de alta alcurnia y sus dotes de seductor le lleva a enfrentamiento con el marido ultrajado. 

«Enervado por la adrenalina del combate, Stark rompió las defensas del soldado y le atravesó el esternón, empalándolo como a una mosca. El guardia escupió sangre y se desmoronó ante sus pies mientras se palpaba la terrible herida. Stark ignoró el cadáver y golpeó con el revés del arma el cráneo del noble.
— ¡Cobarde! —masculló—. ¡He matado a dos hombres por su culpa!
El viejales se limpió la sangre que le corría por la mejilla.
— ¡Mi honor ha sido mancillado! ¡Lo recuperaré o moriré en el intento! ¡Exijo satisfacción!»
Deuda de Sangre


Konrad Stark por Mariano Agudo


Pero evidentemente, nuestro héroe, a parte de estas aventuras, vive otras totalmente diferentes, como por ejemplo en El precio de la derrota, donde busca un barco cargado de oro encallado en las Marismas de los Muertos. Los pasajes de este relato llegan a ser terroríficos. 
«Stark rememoró las historias de las Marisma de los Muertos; leyendas contadas entre susurros a la luz de las hogueras de los campamentos; fábulas sobre criaturas monstruosas que vigilaban su territorio desde hacía eones… ». 
O como capitán de un barco pirata en Bajo la bandera negra. La escena del ataque mercante es sublime, con un detallismo excepcional. El autor, sin alardes innecesarios, demuestra un gran trabajo de documentación y un gran conocimiento del tema. El lector no debe inquietarse porque sus conocimientos sean más bien escasos. Brito nos facilita un glosario detallado de todos los términos navales, aunque no siempre sea necesario consultarlo: la misma acción está explicada de tal forma que te lleva a visualizar la escena y así deducir a que se refiere.

« —¡Fuego a discreción!
Los cañones tronaron al unísono. La potente descarga reventó los mástiles y picoteó las velas, aniquilando a varios individuos diseminados sobre la cubierta adversaria. Alaridos de angustia y juramentos se alzaron sobre el humo blancuzco que cubrió el aire. El olor de la pólvora inundó las narices de todos. Los piratas sortearon el retroceso de la artillería, lampacearon los barriles de los cañones y volvieron a cargarlos a gran velocidad. Al instante, los grumetes impulsaron los monstruos de bronce con los espeques hacia las troneras. »

Esta forma magistral de narrar las batallas navales la encontramos también en Más allá de la tormenta, donde revivimos la batalla de Cabo Finisterre, y donde se nos presenta una escena de espionaje y traición digna de la mejor novela de capa y espada.

Las batallas son pieza clave en Soldado de Fortuna: las aventuras de Konrad Stark, con momentos épicos como en La canción de las espadas, que describe la batalla de Aspern-Esling, La carga de Murat, que muestra la batalla de Eylau o La última batalla, que narra la batalla de Waterloo. 

« Entonces, justo cuando Stark empezaba a entrar en calor, el mariscal Murat decidió pasar a los libros de historia. Los individuos asignados bajo su mando subieron a los corceles y se lanzaron colina abajo, levantando un estruendo que hizo temblar la tierra. La caballería francesa cubrió el erial de un confín a otro con una carga que el mundo no había visto jamás. El horizonte quedó cubierto con la presencia de miles de jinetes armados con afilados sables que pensaban aniquilar la resistencia del ejército ruso. A la cabeza de sus tropas, envarado sobre la silla como si le hubiesen metido un palo de escoba por el trasero, Murat avanzaba con una expresión de éxtasis casi religioso en la cara. ¡El Imperio no sería vencido por aquellos desgraciados!»
La carga de Murat


El autor nos muestra la guerra como es, cruel, dramática, nada heroica. Como bien dice  Konrad «No hay nada heroico en la guerra. Los hombres luchan y mueren como borregos, sirviendo a oficiales que venderían a su madre por un plato de lentejas. Olvidad los cantos de gloria, las parrafadas patrióticas, el retumbar de los tambores, el honor, la riqueza y toda la mandanga. Lo único que importa es salvar el cuello y llegar al día siguiente.» La guerra es terror y penuria, como bien nos muestra Los perros de la guerra o Los ladrones de cadáveres, con descripciones precisas de la barbarie que supone a guerra y de la miseria humana.

Pero Soldado de Fortuna también tiene sus momentos de humor. Pese a narrar hechos terribles es una novela divertida, con momentos desternillantes, como en La viuda negra, que nos presenta a un personaje de a la altura de Konrad, la noble rusa Tatiana, o La venganza del sajón. 

«—Ha tenido suerte, amigo —repuso—. Si hubiera tropezado con la banda del sajón, otro gallo cantaría.
Aquel comentario le resultó irónico.
—Está usted en lo cierto —dijo mientras se aproximaba al jinete—. ¿Tendría la gentileza de llevarme a San Petersburgo? ¡Pienso denunciar a esos cerdos!
El mensajero se mostró despectivo:
—Ni lo sueñe, compañero —gruñó—. No pienso empuercarme el uniforme. Mi señora me echaría una bronca de órdago por llegar a casa con la ropa sucia. Tendrá que apañárselas por su cuenta.
Stark fue mordaz:
—Tiene usted un corazón de oro…
Acto seguido, tiró de la manga del jinete y lo arrojó al suelo. El sajón ignoró su grito de estupor, dejándolo inconsciente de una patada en la mejilla. Con una mueca burlona dibujada en el rostro, le quitó el reloj que llevaba en el bolsillo de la casaca, el sombrero y el alfanje.
—Esto te enseñará a no confiar en extraños —comentó sardónicamente—. El mundo está lleno de gente malvada, compadre.»
La viuda negra 

Uno de los mejores momentos se nos reserva para el epílogo, donde vemos el exilio de Napoleón que cierra la historia. Sin llegar a tener una estructura narrativa circular, la novela comienza con la ascensión de Napoleón a general de brigada y finaliza con su exilio. Es el mejor epílogo que he leído nunca, con un momento memorable para nuestro protagonista que no voy a desvelar.


Napoleón en Santa Elena, por Francois-Joseph Sandmann.

Soldado de Fortuna: Las aventuras de Konrad Stark es un viaje fantástico a la aventura, a duelos a muerte, a lucha de espadas, a grandes batallas. Todo ello con una narrativa sobresaliente, nada pomposa, que engancha desde el primer momento.

Si pudiéramos viajar en el tiempo y rodar una película sobre Konrad Stark, sin lugar a dudas, Errol Flynn sería el indicado para interpretarlo. ¿Quién mejor que aquel que tituló sus memorias Las aventuras de un vividor para interpretar a nuestro socarrón amigo? 


Web del autor: http://alexisbrito.blogspot.com.es/


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