LA BALADA DE ROBIN HOOD: Robin Hood en la literatura


¡No! Aquellos días se fueron.
Sus horas están viejas y grises
Y sus minutos yacen sepultados

Bajo la pisoteada mortaja

De las hojas de muchos años.
Muchas veces las tijeras del Invierno,
El helado Norte y el frío Este,
Con sonoras tempestades la fiesta
Del bosque susurrante esquilaron,
Puesto que los hombres no pagaban renta ni alquiler.



No, ya no suena más el cuerno

Y tampoco la cuerda del arco;

El silencio, de estridente marfil,
Atraviesa el matorral y sube la colina.
No hay risas en medio del bosque
Donde Eco, solitaria, asusta
A algún caminante azorado de oír
Bromas en la profunda espesura.



En el buen tiempo de Junio

Puedes ir con Sol o con Luna

O a la luz de siete estrellas
O guiado por el rayo polar
Pero nunca podrás contemplar
Al Pequeño John o al atrevido Robin
Y nunca a ninguno del clan
Golpeando en un cacharro vacío
Alguna vieja cancioncita de caza
Mientras va por el verde camino
Hacia la honesta posadera Merriment
Abajo, en las pasturas de Trent;
Porque él dejó el alegre cuento,
Emisario de aromática cerveza.



Perdida, la alegre batahola;

Perdida, la canción de Gamelyn;

Perdidos, los duros bandoleros
Que haraganeaban en el verdecito,
¡Todo perdido y pasado!
Y si Robin se levantara de su tumba
Cubierta de césped, y si Marian
Volviera aún a los días del bosque.
Ella querría llorar y él volverse loco;
Maldeciría porque todos los robles
Fueron derribados por los astilleros
Y hoy se pudren en los mares salados;
Lloraría Marian porque sus abejas salvajes
No cantarían para ella. ¡Extraño! Esa miel
Ya no puede obtenerse sin duro dinero.



Así es. Y a pesar de todo, cantemos.

¡Honor a la vieja cuerda del arco!

¡Honor al cuerno de caza!
¡Honor a los bosques intocados!
¡Honor al verde de Lincoln!
¡Honor al arquero hábil!
¡Honor al duro pequeño John!
¡Y al caballo que montaba!
¡Honor al atrevido Robin Hood
que duerme bajo los árboles!
¡Honor a la doncella Marian!
¡Y a todo el clan de Sherwood!
Aunque sus días volaron
Un par de versos les debemos.


Keats, John: Robin Hood.



Si hay algún personaje icónico del folclore inglés, ese es Robin Hood. Habilidoso arquero, valiente y desvergonzado, proscrito injustamente, fiel a su rey y a los suyos, que robaba a los ricos para dar a los pobres y que vivía oculto en los bosques de Sherwood. Pero, ¿ha sido siempre así Robin Hood o con el devenir del tiempo su figura y su leyenda han cambiado?

La primera alusión a Robin Hood en la literatura escrita la encontramos en Pedro el Labriego de William Langland, en 1377. «No me sé el Padrenuestro pero conozco todas las rimas de Robin Hood. », esta frase nos indica lo popular que era el personaje ya en la época y las innumerables baladas que ya había protagonizado. Las primeras baladas escritas las debemos situar allá por el año 1450: Robin Hood y el Monje; Robin y Gandalín. Más tarde, en 1536 aproximadamente, se imprimió Adam Bell, Clim del Clough y William Cloudesly. Los textos más antiguos de dicha balada son fragmentarios por lo que, al igual que en muchas otras, y tuvo una popularidad desmesurada incluso ya en la época de Shakespeare. En ella aparece el icónico momento, popularizado por Guillermo Tell, de probar su puntería y habilidad con el arco usando una manzana sobre la cabeza de alguien como diana; aunque en este caso no es Robin sino William Cloudesly quien lo protagoniza.

Una de las baladas más célebres es Una gesta de Robin Hood, basada en fragmentos desligados de una fuente del S XV. Una gesta sería un compendio de los episodios más familiares. En dicha balada Robin y los suyos se enfrentan al Sheriff y ayudan al caballero Richard de Lee. Es en esta balada donde se empieza ver una evolución en el personaje.

En un principio Robin Hood representaba la figura del embaucador, del bandido. «Un famosus sicarius.» según la obra de Walter Bower. En el mito original Robin y sus compañeros son hombres jóvenes que viven en comunidad en el bosque, con una ética igualitaria. Recogen dinero a los ricos para proteger a su comunidad, no para darlo a los pobres. Participan en combates por diversión y desafían a las autoridades de forma burlesca. Se disfrazan y/o toman nombres falsos si es necesario para sus propósitos. Y Robin tampoco era un noble venido a menos. No fue hasta Anthony Munday (The Dowfall of Robert Earl of Huntington y The Death of Robert Earl of Huntington) que se presenta a Robin como aristócrata, en este caso Conde. Este momento es clave en la transición de Robin Hood de bandido a noble desposeído de sus tierras.

Es John Mair quien en Historia Majoris Britannie (1500 aprox.) describe a Robin como príncipe de los ladrones que sólo mata cuando es atacado, no tolera la injusticia contra las mujeres y roba a los ricos para dárselo a los pobres. John Mair pudo basarse en Fouke le Fitz Waryn (S. XIII) para esta metamorfosis a bandido humanitario y para situar la acción en la época de Juan sin Tierra.
En las historias anteriores, la acción se sucedía en épocas posteriores a Juan sin Tierra (en los reinados de Enrique III ­­­‒sucesor de Juan I, Juan sin Tierra  ­­­‒, Eduardo I o Eduardo II). Walter Scott tomó a Robin como un secundario de lujo para su novela Ivanhoe. Ivanhoe puede considerarse la primera novela donde aparece el famoso proscrito. Scott sitúa la acción en la época de Juan sin Tierra y Ricardo Corazón de León (finales del S XII), en la resistencia de sajones frente a normandos y continúa con la idea de que roba a los ricos para dar a los pobres, por influencia de John Mair. Y lo presenta como Robin de Locksley, como ya se hiciera en “Vida de Robin Hood”, incluido en el Manuscrito Sloane, datada en el S XVI, mientras que en otras obras como las de Munday o Una gesta de Robin Hood se le nombra como Robert Earl o Robert Frizhood, en ambos casos Conde de Huntington.  Ni siquiera lady Marian, su interés romántico, ha tenido el mismo nombre en las diferentes versiones: Marian, Marion o incluso Matilda.

Y al igual que sus personajes, el bosque en que viven y se sucede la acción varía: Sherwood, Inglewood, Yorkshire…  Eso sí, en todas las versiones el bosque, elemento común en los romances, es un elemento clave. Es el paso de la civilización al mundo fantástico, alternativo; donde, en un idealismo utópico propio de todas la baladas de Robin Hood, crean una sociedad sin la injusticia del mundo real, mucho más democrática.

Robin Hood siempre ha tenido un lugar preferente para el público. Se sabe que Enrique VIII era muy aficionado a su leyenda y que en varias ocasiones participó en mascaradas del valiente proscrito, junto a otros nobles. Este favor por parte del público ha hecho que su leyenda se ha plasmado en baladas, operetas, obras de teatro, novelas, poemas (Robin Hood de John Keats) o incluso folletines. La primera recopilación importante de baladas del proscrito llegó de la mano de Joseph Ritson en 1795 con Robin Hood: A Collection of All the Ancient Poems, songs and Ballads Now Extant Relative to the Celebrated English Outlaw. Y el primer folletín fue Robin Hood and Little John or, The Merry Men of Sherwood Forest de Pierce Egan The younger, de 1838. Dicha obra fue atribuida erróneamente a Dumas, que la tradujo (El Príncipe de los ladrones; Robin Hood el proscrito), incluso fue incluida en una recopilación de sus obras en 1872, para posteriormente adjudicar su autoría a Walter Scott.

Robin Hood es un personaje prolífico. Seguramente es imposible saber cuántas historias ha protagonizado, incluyendo las versiones infantiles que tan populares siguen siendo. El material es tan numeroso que continúan apareciendo nuevas obras incluso antiguas: en 1993, un librero de Bristol de una casa de subastas, descubrió el llamado Manuscrito Forresters. Datado poco después de 1670, contiene textos completamente inéditos y totalmente desconocidos hasta la fecha.
No sabemos cuántas baladas ocultas quedan por descubrir, pero lo que sí conocemos es su importancia tanto para la balada popular, sin las historias de Robin Hood nunca habría llegado a ser tal, como su lugar clave en la cultura popular.  Después de todo su leyenda surgió entre el bosque y la ciudad medieval, entre la leyenda y la historia, entre el folclore y la literatura.

Bibliografía en español:
  • -          Creswick, Paul: Las aventuras de Robin Hood.
  • -          V.V.A.A.: Baladas de Robin Hood.
  • -          Pyle, Howard: Las alegres aventuras de Robin Hood.
  • -          Scott, Walter: Ivanhoe.
  • -          Donald, Angus: Robin Hood. El proscrito.
  • -          Donald, Angus: Robin Hood. El cruzado.
  • -          Donald, Angus: Robin Hood. El hombre del Rey.


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