EL HORROR Y LA VERGÜENZA: La tumba de las luciérnagas/ Las algas americanas


“El fuego se extinguió a altas horas de la noche y, al no poder orientarse en las tinieblas para recoger los huesos, se acostó junto a la fosa; a su alrededor había multitud de luciérnagas que Seita ya no intentó atrapar: son ellas Setsuko no se sentiría tan sola, las luciérnagas la acompañarían…, subiendo, bajando, desviándose de repente hacia los lados, dentro de poco, también ellos desaparecerán, pero tú Setsuko, irás al cielo con las luciérnagas.”

La tumba de las luciérnagas.

«¡Las cosas desagradables, mejor no recordarlas! Todos los años, en cuanto llega el verano, hala, que si recuerdos de la guerra por aquí, que si conmemoraciones del fin de la guerra por allá, siempre las mismas cosas. ¡Lo odio! Y no te creas, que yo también recuerdo cómo mi madre me llevaba sobre sus espaldas al refugio, yo también he comido suiton, pero detesto que sigan desenterrando la memoria de la guerra exclamando: “¡Recordad una vez más el quince de agosto!”, ¡como si estuvieran orgullosos d sus sufrimientos!»
Las algas americanas.




Hay novelas que te emocionan como una buena canción, que te conmueven, se meten en tu alma y no salen ni saldrán nunca de allí. Hay temas difíciles de tratar sin ser pretenciosos, moralistas y recurrir a la lágrima fácil. Estas dos novelas cortas, el tema de lo que tratan ambas (guerra y posguerra) son un buen ejemplo. Pero en este caso el escritor sale más que airoso y nos obsequia con unas novelas, sobre todo la primera de ellas ­­­­­—La tumba de las luciérnagas—, inolvidables.

Akiyuki Nosaka (Kamakura, 1930) sabía de los que hablaba cuando las escribió, La tumba de las luciérnagas y Las algas americanas en 1967, ya que fue uno de los damnificados de los bombardeos de Kobe.  Adoptado por una familia de Kobe, los perdió a todos por la guerra, la enfermedad y el hambre; por lo que vivió como un niño vagabundo. Ambas novelas consiguieron el premio Naoki en 1968.

La tumba de las luciérnagas narra la historia de Seita, un niño que muere de hambre de forma inhumana en el suelo de la estación de Sannomiya, ante la indiferencia de la gente. Es en este momento cuando recorremos su historia. Tras la muerte de su madre, herida de gravedad en el bombardeo del 5 de junio de Kobe, Seita se va a vivir junto a su hermana menor, Setsuko, a casa de unos parientes lejanos. Tras sacar de ellos todo lo que pueden, comienzan a ser una carga para ellos, así que se trasladan a vivir a una cueva donde poco a poco Setsuko va debilitándose hasta que muere, pese a los intentos de Seita por alimentarla, robando y llegando a pensar en darle la carne de uno de sus dedos. Una historia desgarradora escrita sin moralinas ni sensiblería, que precisamente por ello parece más real.

Las algas americanas, desarrollada en los años 60, narra la visita de un matrimonio de jubilados americanos a Japón donde los acoge un matrimonio, formado por Toshio y Kyôko. Dicha visita hace que Toshio rememore la guerra, la muerte de su padre en ella, el choque cultural con la ocupación americana… El deseo de olvidar por un lado y el de no poder hacerlo por más que se intente por otro. Humillación, servilismo, desprecio y falsedad.  Esta historia es más divertida, mordaz y menos amarga, explicada con naturalidad que refleja perfectamente la sumisión de los vencidos y la prepotencia de los vencedores (un buen ejemplo es el envío de chicles en la ayuda humanitaria en lugar de comida).

Ambas historias son las dos caras de una moneda: los que sobrevivieron y los que no. Ambas reflejan el horror de la guerra y de perderlo todo.  Muestran los fantasmas con los que cargan los que pudieron contarlo y seguir adelante, la culpa del superviviente por haberlo conseguido cuando otros, incluso seres queridos, no lo han hecho. Esto queda sobre todo  reflejado en la primera de las novelas que es claramente autobiográfica, aunque resulte imposible saber  que parte es real y que parte no lo es.
A excepción de Kenzaburô Ôe y de Nosaka es prácticamente imposible encontrar una novela ambientada en este periodo histórico, como si la sociedad no estuviera dispuesta a recordar y reconocer ese terrible y cruento momento.



La tumba de las luciérnagas/ Las algas americanas ha sido publicada en España por la editorial El Acantilado. Y la primera de ellas ha sido adaptada tanto en animación, de la mano del Studio Ghibli, como en una película de imagen real. 

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